10 incógnitas tras el voto por el Brexit

25 Jun 2016

La votación dejó algunas cosas claras, como la intención de los británicos de controlar las fronteras y la reducción de extranjeros, pero ha dejado grandes preguntas abiertas sobre el futuro del Reino Unido.

Los británicos se han inclinado por salir de la Unión Europea, tras 40 años de socios, lo que ha provocado un desplome generalizado de los mercados. Tras esta primera reacción de pánico, se abren numerosos interrogantes sobre el futuro de Reino Unido y Europa.

Estos son los 10 preguntas que habrá que resolver en las próximas horas, semanas, meses y años.

1. ¿Quién liderará Reino Unido tras el 23 de junio?

La primera ha empezado a resolverse ya. Esta liderazgo no lo ejercerá David Cameron, que ha anunciado que renunciará al puesto de primer ministro en octubre. El político convocó el referéndum para reforzar su poder en su partido y acabar con las continúas críticas de los euroescépticos. Pero esta estrategia le ha estallado finalmente en sus manos y ha acabado con su carrera política. ¿Quién le sucederá? ¿El exalcalde de Londres y ferviente euroescéptico Boris Johnson? ¿Habrá elecciones? ¿Las ganará el líder socialista Jeremy Corbyn, más pro-Unión Europea, pero situado más a la izquierda que sus predecesores en el Partido Laborista?

2. ¿Cuándo pedirá Londres formalmente el divorcio?

Para salir de la UE, el Gobierno británico deberá invocar el artículo 50 del Tratado de la UE. Entonces empiezan las negociaciones de salida. Sin embargo, en Reino Unido barajan una posibilidad: empezar a negociar antes activar el artículo 50 una vez que estén encarrilados ciertos asuntos clave, como las condiciones de acceso de las empresas británicas al mercado único europeo. Pero en Berlín no están por la labor de negociar nada hasta que Reino Unido no pida formalmente su salida. «Si gana el «Leave» (salida), en Berlín no esperan otra cosa que que Londres invoque el artículo 50 a los pocos días».

3. ¿Negociación larga o muy larga?

La negociación tiene dos fases. La primera: las condiciones de salida de la UE. Duraría dos años, prorrogables solo por unanimidad. Básicamente, consistiría en determinar cómo abandona Reino Unido el marco legal europeo y las instituciones comunitarias. La segunda fase, con Reino Unido como tercer Estado, será las más larga. Y determinante. Ahí se decidirá cuál será el estatus de Reino Unido post-Brexit en relación a la UE. Los más optimistas hablan de cinco años, pero otros lo alargan a siete. En la práctica, no puede ser algo corto: se trata de negociar un acuerdo comercial y estos suelen extenderse durante bastantes años.

4. ¿Unión Europea pragmática o punitiva?

Hay dos escuelas de pensamiento. Una, pragmática, asegura que si Reino Unido se quiere ir, suficientes problemas tendrá con gestionar el caos jurídico, económico y político que se desatará. Ese punto de vista defiende que si bien Reino Unido es quien más tiene que perder, el resto de la UE también ser vería afectada por un divorcio costoso. Ergo, habría que poner las cosas fáciles. El otro enfoque, en cambio, defiende una actitud más punitiva. Según esta tesis, no puede parecer que salir de la UE sale gratis, que uno puede irse del club manteniendo todos los beneficios y desentendiéndose de las obligaciones. Esto, afirman, envalentonaría a los movimientos euroescépticos de otros países.

5. ¿Y después del divorcio?

El estatus del Reino Unido en relación a la UE dependerá de las negociaciones que se inicien tras la salida formal, las que podrían durar entre 5 y 7 años. Aquí hay varias opciones. Una, parecida a la noruega, en la que país, al ser miembro del Área Económica Europea, tiene acceso al mercado único pero está obligado a aportar al presupuesto comunitario y asumir su legislación. La segunda, la opción suiza, que consiste en negociar un paquete de tratados bilaterales en los que Reino Unido intentaría quedarse con las mayores prebendas posibles y las menores obligaciones. Pero políticamente es complicadísima, y no solo porque en Bruselas se arrepienten cada día de haber adoptado este enfoque con Suiza, que obliga a estar revisando constantemente los tratados bilaterales. En la tercera opción, Reino Unido sería un tercer Estado con respecto a la UE, sujeto a aranceles y estándares regulatorios.

6. ¿Cuál será el daño económico?

Todo depende de cuál sea el resultado final de las negociaciones. No es lo mismo que se busque un acuerdo para que todo siga más o menos como está, que, de repente, Reino Unido pase a tener el mismo estatus con la UE que Uruguay. Los informes del Tesoro británico vaticinan un impacto en el PIB de entre el 3,8% y el 7.5% en función de si se logra un buen un mal acuerdo.

7. ¿Cuál es el daño político?

Escocia, más proeuropea que Inglaterra, pediría probablemente otro referéndum y esta vez tendría muchas opciones de ganarlo. Esto podría alentar otros movimientos secesionistas en el resto de Europa. Además, está el impacto que el Brexit tendría en otros países donde fuerzas euroescépticas no dejan de avanzar en las elecciones nacionales.

8. ¿Cuál será la respuesta del resto de países respecto al proyecto de la UE?

Los ministros de Finanzas de la zona euro se comprometieron ayer a blindar el proyecto de la UE en general y el del euro en particular. Sin embargo, dejaron claro que no hay apetito para pasos adelante históricos. Se trataría de avanzar sobre los proyectos que hay sobre la mesa y dentro de lo que permitan los tratados actuales. Más que crear nuevas herramientas de integración, consistiría en desarrollar plenamente la que ya tenemos.

9. ¿Y la City de Londres?

Esa es una de las grandes incógnitas. ¿Podrá Londres seguir siendo la capital financiera de la UE si no forma parte del club? ¿Y si puede seguir siéndolo, le dejarán el resto de países? Ya ha habido sentencias de la justicia europea que prohíben discriminar a la City británica a la hora de cerrar operaciones financieras denominadas en euros, pero la prohibición se basaba esencialmente en que Reino Unido forma parte de la UE. París y Fráncfort ya han empezado una sutil campaña para erigirse como alternativa a Londres. Si no para sustituirla en su totalidad, sí para ir acogiendo aquellas partes del negocio financiero que acaben migrando al continente.

10. ¿’Leave’ = Brexit?

¿Un voto a favor del ‘Leave’ significa realmente ‘Brexit’? Esta es la retorcida hipótesis que circula en algunos círculos académicos y políticos de Londres y Bruselas. Según esta tesis, la negociación entre Reino Unido y los 27 para quedarse que se cerró en febrero no sería la auténtica negociación. Entonces Londres arrancó ciertos privilegios (en el sector bancario, la inmigración, la integración política…), pero la verdadera negociación empezaría con la amenaza del Brexit, no como hipótesis, sino transformada en la opción por defecto si nada cambia.

Agencia:
Fuente: El Economista

RELACIONADAS