La vida en el diván

07 Nov 2017

Ana Beatriz Nuñez

Adolescentes que matan 

Nos tiene con la piel china, el estomago revuelto pero sobre todo con un montón de preguntas el reciente caso de un grupo de adolescentes que le dieron muerte a un menor de 6 años de una manera brutal y escalofriante.

Los hechos se llevaron acabo en la ciudad de Chihuahua: 5 adolescentes, uno de 12 años, dos de 15 y dos jovencitas de 13 años, según reportes de las autoridades de la entidad los adolescentes amarraron a Christopher Raymundo Márquez con una vara en el cuello lo asfixiaron, este cayó al suelo y le aventaron rocas, lo lapidaron y luego apuñalaron en la espalda y finalmente enterrado en la cavidad de un arroyo de unos 5 metros de profundidad.

Algunos familiares aseguran según el portal de proceso.com, que le arrancaron los ojos y las mejillas. Por su parte Aristegui noticias nos informa que el cadáver de Christopher, fue localizado la mañana del sábado 16 de mayo, después de que uno de los jóvenes, debido a los remordimientos que sentía, le confesó a su madre su participación en el homicidio y ella misma lo reportó a las autoridades. El domingo 17 de mayo Christopher fue despedido por su comunidad y sus familiares que exigen justicia.

Los menores que participaron en este asesinato fueron detenidos por la Fiscalía General Estado de Chihuahua y la dependencia a indicado que los responsables del crimen no pueden ser imputados debido a su minoría de edad, por lo que quedaran bajo la tutela pública y será la Procuraduría del Menor la que determine su condición legal.

¿Apenas sale un poquito de su horror al leer la nota y las primeras preguntas que nos vienen a la cabeza es: ¿Que les pasa a estos adolescentes? ¿Quien los crió? ¿Nuestra violenta sociedad es responsable?

Antes de ahondar sobre el tema me gustaría que quedaran claro dos cosas, la primera es que yo soy experta en salud mental y es desde esta disciplina que quiero invitarlos a la reflexión, yo no tengo ningún estudio en derecho penal y no es mi intención opinar sobre el futuro legal de estos adolescentes, las investigaciones están en curso y existen leyes que deberán encargarse de hacer justicia tanto a los familiares de Christopher como de proteger los derechos de los menores involucrados, la segunda yo no tengo el expediente de estos adolescentes, ni estoy en contacto con ellos y por ende no puedo realizar un diagnostico de personalidad así que me enfocare solo en teorizar sobre estos actos y rescatar una lección que nos permita como padres y comunidad entender el fenómeno social y reflexionar el impacto que tiene en nuestros jóvenes la violencia que vivimos y dar algunas directrices de como podemos los adultos ayudar y proteger a nuestros adolescentes, aclarado esto procedo a mi tarea.

Comencemos definiendo que es la adolescencia: Es un periodo en el desarrollo biológico, psicológico, sexual y social que inicia entre los 10 y 12 años y finaliza a los 19 o 20 años.

Etimológicamente adolescente viene del latín y significa crecer, desarrollarse y no adolecer como popularmente se cree, es muy sabido que los adolescentes son mutables, maleables, rebeldes, oposicionistas, cuestionadores de la autoridad sobre todo la de los padres y deben ser así pues estan luchando entre ser niños y ser adultos, están construyendo una identidad y un autoconcepto, la lucha no es sencilla y los cambios en su cuerpo no se los facilita pero todo esto los impulsa a llegar a su destino final, la adultez y a pesar de que pocos salen sin rasguños psicológicos y conductuales regularmente la mayoría de ellos tiene un desenlace saludable, pero existen unos pocos que no lo consiguen y en el camino algo sale sumamente mal y eventualmente cumplirán con los criterios para ser diagnosticados con una psicopatología.

¿Como detectar este tipo de adolescentes?

El trastorno disocial de la personalidad se caracteriza por una forma persistente y reiterada de comportamiento en el que se violan los derechos básicos de los otros o normas sociales.

Los comportamientos típicos incluyen peleas frecuentes, intimidaciones, crueldad hacia personas o animales, destrucción de propiedades ajenas, incendio, robo, mentiras reiteradas, faltas a la escuela, fugas del hogar, provocaciones, desafíos y desobediencia graves. Se consideran dos tipos: a) De inicio infantil, en el que al menos una característica se ha manifestado antes de los diez años, y b) De inicio adolescente, en el que no se manifiestan síntomas antes de los diez años.

¿Bueno y estos jóvenes nacen así o alguien los echo a perder?

Las respuesta es compleja y rápidamente podríamos suponer que un desarrollo anormal avance por caminos anormales y es estadísticamente frecuente que jóvenes con estas conductas vengan de hogares destrozados donde reina la violencia y un casi nulo respeto por la ley, pero existen casos donde padres devotos y dedicados, preocupados por inculcar una ética, moral y limites saludable, tengan hijos con un trastorno disocial, los padres de estos adolescentes pueden sufrir un desgaste importante y pueden desarrollar un verdadero temor a ser lastimados por sus hijos o de que lastimen a alguien más.

La diferencia entre un adolescente disocial y uno con pobre control de sus impulsos es que el primero planea sus actos para atrapar y dañar a su víctima, no sufre de remordimiento, ni culpa por su comportamiento criminal a diferencia del segundo que en un arranque de rabia termina dañando a alguien y después arrepentido busca reparar el daño que a causado.

Desde muy pequeños de una manera casi natural los seres humanos desarrollamos la empatía, que es la capacidad de ponernos en el lugar del otro y dolernos cuando alguna tragedia le sobreviene, esa es la razón por cual le damos nuestra ayuda a gente que ni siquiera conocemos, las personas asociales no cuentan con esta capacidad para empatizar con otro ser humano por eso pueden llegar a matar a alguien pues son incapaces de ver a otro ser humano como alguien que siente igual que ellos.

¿Eso significa que los 5 adolescentes que mataron a Christopher tienen una personalidad disocial?

Posiblemente uno de ellos si pero no necesariamente los otros 4, el hecho de que uno de ellos terminara confesando a su madre lo ocurrido y que ella misma lo entregara nos habla de que para él si se trataba de un juego que se salió completamente de control, que la inmadurez propia de su edad sumada a otras debilidades y defectos de personalidad terminara siendo manipulado por una mente mas enferma, también es importante anotar que no podemos analizar este caso fuera del contexto de violencia que esta viviendo todo el país, tristemente vivimos en una sociedad que esta inundada por la violencia y la impunidad y esos son los modelos sociales con que nuestros hijos están creciendo, ya no sueñan con ser maestros, médicos o abogados, ahora quieren ser poderosos y ricos, nuestros jóvenes van aprendiendo que aquel que transgrede la ley muy posiblemente no sea sancionado por las autoridades correspondientes y así un poco el ambiente familiar negligente, los propios componentes de nuestra personalidad, una sociedad corrompida, la presión social y la falta de madurez de los muchachitos fuera la combinación para que se escribiera la tragedia que ya todos conocemos.

¿Que podemos hacer nosotros como padres para evitar que nuestros hijos tenga limites claros y no terminen arrastrados a conductas delictivas que les marcaran la vida?

Debemos conocer las amistades de nuestros hijos, quienes son y de que entorno familiar provienen, preocuparnos por conocer a los padres de los amigos de nuestros hijos pues las malas compañías pueden traernos terribles dolores de cabeza.

Es importante que recordemos que el primer lugar donde nuestros hijos adquieren reglas y respeto por los otros es en casa, la honradez, honestidad, compasión, justicia, dignidad, solidaridad, amor por la verdad, por el trabajo honesto, respeto por los otros no se aprende en la escuela y ciertamente tampoco en la calle, así que es importante que desde pequeños desarrollen reglas y limites claros, disciplinar en privado sin exponer ni avergonzar a nuestro hijo pero jamas solapemos las conductas delictivas de nuestros hijos, que hayan cometido un error no significa que están perdidos y que no tienen remedio pero no debemos dejar pasar por alto estos comportamientos, amar es educar y a veces ser educado y corregido es doloroso pero es mejor que nosotros los padres les pongamos un alto antes de que alguien afuera lo haga.

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