Con Putin, Rusia gana peso en el Medio Oriente

13 Dic 2017

“Putin está decidido a darle nuevamente un papel prominente a Rusia como potencia mundial... y el Medio Oriente es la región donde más potencial tiene Rusia, en parte porque la Unión Soviética tuvo un papel importante en su momento”

RUSIA.- Cuando Rusia salió al rescate de Bashar Assad hace dos años, Vladimir Putin procuraba salvar a un aliado que se derrumbaba y romper el aislamiento de Moscú derivado de la crisis de Ucrania.

Logró mucho más que eso y hoy el presidente ruso es una figura clave en el Medio Oriente, que ha negociado acuerdos con centros regionales de poder, desde Irán a Arabia Saudita, Turquía a Israel. Todo esto le da a Rusia un peso que no tuvo ni siquiera en la época de la Unión Soviética durante la Guerra Fría.

Lo consiguió sin grandes éxitos y con una fuerte dosis de audacia.

“Putin está decidido a darle nuevamente un papel prominente a Rusia como potencia mundial… y el Medio Oriente es la región donde más potencial tiene Rusia, en parte porque la Unión Soviética tuvo un papel importante en su momento”, comentó William Courtney, de la RAND Corporation.

Con algunas docenas de aviones y varios miles de soldados, Rusia intervino en la guerra de Siria y siguió adelante con su campaña en medio de denuncias internacionales y de críticas por las bajas civiles.

La osada intervención rusa en Siria se produjo en momentos en que Estados Unidos, bajo el gobierno de Barack Obama, evitaba involucrarse militarmente y se veía envuelto en disputas con aliados como Israel y Arabia Saudita. A la luz de las incoherentes políticas de Donald Trump y de su énfasis en mirar hacia adentro, no hacia afuera, las maniobras rusas se tornaron más punzantes todavía.

La creciente presencia de Putin en la región se hizo evidente el lunes, en que el líder ruso pasó por Siria, Egipto y Turquía tras anuncias que buscaría la reelección para otro período de seis años en marzo.

Hablando ante soldados rusos en la pista de la base aérea de Hemeimeem en Siria, Putin declaró victoria sobre la organización Estados Islámico y los rebeldes sirios, al tiempo que anunció el inicio de un retiro de efectivos rusos de Siria. En Egipto firmó un acuerdo para la construcción de un reactor nuclear y trató de fortalecer su relación con una potencia regional importante, que en los tres últimos años invirtió fortunas en armamentos rusos. Y en Turquía, miembro de la OTAN, pareció sintonizar en muchas áreas con el hombre fuerte de ese país Recep Tayyip Erdogan, incluida la oposición a la mudanza de la embajada estadounidense en Israel a Jerusalén anunciada por Donald Trump, que ha irritado a toda la región.

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Fuente: Posta

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