Ecocidio en el nacimiento en El Mante

15 Oct 2017

Llegar al lugar es primeramente un atentado a la vista.

Un área hasta hace más de 12 meses arbolada hoy luce en buena parte desolada y con intrusos invadiendo el ecosistema.

Entre algunos árboles lastimados o cortados de tajo, emerge una enorme cisterna que albergará 6 millones de litros de agua, que luego enviará por gravedad y bombeo hasta la red municipal de la Comapa, para de ahí, distribuirlo a los hogares.

Más abajo, una enorme máquina que a ratos hace un ruido contrastante con la calma del lugar, intenta perforar una enorme roca; lo ha intentado muchas veces y solo una con éxito pero no se detiene.

El objetivo, atravesar la parte alta de una caverna acorazada con una enorme piedra y alcanzar el agua del venero que se ubica a una profundidad desconocida, extraer de ahí el vital líquido y cumplir entonces con una de las obras más ambiciosas del sexenio de Egidio Torre en materia de agua potable.

La obra, el acueducto; el sitio, El Nacimiento, dos cosas que según especialistas no debieron haber coincidido plenamente, porque una, es amenaza para la otra.

El antecedente

El 15 de octubre del 2016, organizaciones ambientalistas, organismos del manejo del agua, la Iniciativa Privada y científicos hicieron público que en El Nacimiento se cometía un atentado contra la naturaleza.

La causa, obras del acueducto que habían “rasurado” más de dos hectáreas de vegetación y que además, ponían en riesgo la cueva y el venero del que literalmente, todo El Mante bebe agua.

Trescientos sesenta y cinco días después, la historia no cambió, nadie escuchó ni le puso voz firme en el tema y el ecocidio no frena, por el contrario, parece avanzar en una obra llamada a ser emblemática y que hasta hoy, sigue arriesgando el tesoro más valioso de un pueblo asolado por la migración, la pobreza y el exilio de miles de sus habitantes.

En 2016, el representante de un partido político, Marco Castillo acusó al gobierno federal y al estatal que lo aprobó, de no haber medido los riesgos de la obra, al grado tal, de que la perforación ha ido cambiando de sitio.

Durante el tiempo posterior, insistió ante la CEAT y la Comapa, emitir dictámenes sobre la obra, los antecedentes que se tomaron en cuenta y exhibir los permisos para que la obra se realice garantizando que no dañará el entorno.

Ninguna respuesta llegó a sus manos, ni siquiera el Ayuntamiento que en principio ordenó detener la obra, tiene claridad sobre el tema, pues apenas se les dio una tímida explicación -sin documentos de por medio- y el interés de la mayoría, se extinguió.

Vibraciones en la perforación, el temor

Guillermo Sáenz Manzur, activista que desde el inicio de la obra la calificó como un peligro, asegura que en el sitio, el ecocidio es latente, porque sencillamente, todos quienes debían hacer un trabajo de protección, omitieron hacerlo.

Afirma que claramente, nunca se hizo público un estudio en donde alguna autoridad, asegurara que no se dañaba el entorno y sobretodo, que no se ponía en riesgo a la joya ecológica de El Mante, su nacimiento.

“Nosotros hemos platicado con personas que se han introducido a la cueva como es el caso de los buzos, hemos entrado incluso y al ser una caverna, por supuesto que si hay vibraciones se puede modificar su estructura, puede ocurrir quizá un derrumbe interno y eso obstruir el paso del agua, solo de pensarlo, hay temor”, dijo.

Asegura que todavía, existen voces que siguen pidiendo proteger el área, realizar un nuevo estudio, determinar el daño que existe y tomar la mejor decisión, incluso, la de castigar si se cometieron errores.

“Yo he tratado de contactar a un abogado ambientalista, estamos en vías de hacerlo, porque se han cometido errores y se siguen cometiendo, sin contar que las perforaciones no solo van a atravesar la roca, sino que van a llegar hasta 40 metros adentro del espejo de agua y eso es todavía más preocupante, porque la perforación va a ser externa -sobre la cueva- y profunda además”, indicó.

Atentado ecológico vigente

Para la Comisión Nacional de Buceo Subterráneo y Espeleología de la Federación Mexicana de Actividades Subacuáticas, el daño al área serrana y la amenaza a la caverna del Nacimiento de El Mante , en conjunto un ecocidio, sigue vigente.

Bruno Espinosa de Alba, presidente del organismo, fue la última persona en intentar al menos salvar el entorno, enviando misivas al gobierno estatal, a la Semarnat e incluso, al municipio, para que detengan y/o modifiquen el proyecto.

Todavía el pasado 9 de agosto, envió una misiva de la que hasta hoy, no ha recibido clara respuesta.

“Lo que solicitamos es que se modifique o cancele el proyecto de perforación que está en curso en la cueva de El Nacimiento o en el último de los casos, que se busquen alternativas amigables con el entorno ecológico”, dijo.

Dijo que el sitio -independientemente de la zona serrana- en las profundidaes guarda una riqueza geológica y biológica que se debe de respetar.

“Este sitio debe ser considerado patrimonio natural, ya que el venero es maravilloso por todo su entorno, porque no solo es un sitio turístico por excelencia, sino que ahí, hay un venero natural que hace brotar borbollones de agua en cantidades de 500 litros por segundo y que debe ser respetado, por todo lo que significa”, afirmó.

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