Nadie se baña de noche, ni hay puntos ciegos en El Altiplano: Flavio Sosa, ex preso político

15 Jul 2015

El ex dirigente de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), Flavio Sosa Villavicencio, dió detalles de qué es ser un recluso del Centro Federal de Readaptación Social Número 1, El Altiplano. Preso político durante un año y medio allí –recibió una invitación a Gobernación y lo detuvieron por sedición, robo, secuestro, lesiones y despojo agravado–, el político y activista oaxaqueño no coincidió con la descripción hecha ayer por Miguel Ángel Osorio Chong.

Sosa estuvo encarcelado de diciembre de 2006 a abril del 2008 en el mismo centro penitenciario del que, el sábado, se fugó el capo del narcotráfico Joaquín Guzmán Loera, alías “El Chapo”, supuestamente recorriendo un túnel de más de un kilómetro y medio de extensión que iniciaba en un pequeño hueco de su regadera en la celda y que finalizaba en una casa abandonada.

“En este centro penitenciario no existe intimidad”, explicó Sosa. La versión del Secretario de Gobernación indicaba ayer que “existían dos puntos ciegos” en la regadera y retretes, por “cuestiones humanitarias”. Esos “puntos ciegos”, dijo Osorio, fueron utilizados por “El Chapo” para escapar y ganar tiempo.

Para empezar, dijo, es difícil creer que “El Chapo” se bañara un sábado por la noche, que es cuando supuestamente se detuvo frente a la regadera y luego desapareció. Los baños, aclaró, sólo se permiten a las 6 de la mañana.

El activista social y ex Diputado local en Oaxaca dijo en entrevista que “es imposible fugarse de una cárcel de máxima seguridad como El Altiplano sin complicidad”. Las celdas son una cápsula dentro de otra cápsula, explicó. Todo el sistema de vigilancia debió de estar relajado para poder lograr algo como lo que logró “El Chapo”, expresó.

Para fugarse sin que nadie se percatara, el líder del Cártel de Sinaloa necesitó complicidad no sólo de los guardias del área de máxima seguridad, en donde se encontraba su celda, sino también de las tres corporaciones que hay ahí adentro: la Federal, la del Penal y una guardia especial.

Estas tres áreas, dijo, dependen de jefes distintos y suelen ser muy desconfiadas y vigilantes entre sí.

Sosa fue declarado inocente de las causas penales y posteriormente liberado en la administración de Felipe Calderón Hinojosa. “Los primeros 20 días los pasé en el Centro de Observación y Clasificación (COC), para luego ser traslado a Tratamientos Especiales, en la celda 13”, dijo Sosa en la entrevista. Esta área, agregó, es la de máxima seguridad del centro penitenciario, en la cual le asignaron un número como recluso: el 1801.

“El custodio y la guardia se dirigen a ti por tu número, no por tu nombre”, narró el ex dirigente de la APPO.

NO HAY PUNTOS CIEGOS, NI INTIMIDAD

De acuerdo con Osorio Chong, para proteger los derechos de los reos, la prisión tiene esos puntos ciegos. “El Chapo” los tuvo, dijo el Secretario de Gobernación.

Pero Sosa dijo que esa versión del área de máxima seguridad de El Altiplano es una muy distinta a la que se vive adentro. A menos de que se haya modificado.

Aseguró que este sitio cuenta con 20 celdas divididas en 2 pasillos, y que cada pasillo tiene 10 celdas con puertas de acero blindadas. “Como si fueran dos túneles, cada celda tiene una puerta electrónica que se cierra con un mecanismo especial que es manejado desde el centro de control”, narró Sosa.

En esas 20 celdas se encuentran los que el Gobierno federal considera los criminales más peligrosos del país, dijo Sosa, quien en su momento fue considerado uno de ellos. “Todas las celdas tenían cámaras de seguridad y luz, todo el tiempo, las 24 horas”.

Sosa Villavicencio indicó que estas 20 celdas se encuentran en la zona de máxima seguridad de El Altiplano, que de por sí es considerado de esta manera. “Es una zona de aislamiento total. Cada recluso pasa 23 horas en su celda y una hora en un patio, que en realidad es otro cuarto sin techo y en el que no hay contacto con otras personas”.

Los reclusos no conviven entre sí y no se miran el rostro entre ellos, dijo. “Las celdas de El Altiplano son como una tumba. Tienen una puerta metálica y sólo te puedes asomar hacia el exterior a través de una mirilla”, dijo Sosa.

Sin embargo, también aseguró que se encuentra prohibido tocar físicamente la puerta desde adentro de la celda.

“La celda es muy pequeña. Todo de concreto, el escritorio, la silla y un camastro que funge como cama. Todo se encuentra fijo”, narró el ex Legislador local.

Sosa indicó que el espacio es tan reducido, que entre la cama y la pared se forma un pequeño pasillo que permite al custodio entrar, sin tener nunca contacto físico con el preso, para revisiones rutinarias o dejarle la charola de comida.

“Luego tienes frente a tu cama un lavabo, un retrete, que no tiene taza. Allí defecas y orinas a ras de suelo. La regadera está a mano derecha”, contó Sosa.

“Cuando yo estaba allá, había cámaras hasta en la regadera. Cuando defecas, estás bajo la vigilancia de la cámara. Cuando duermes no puedes dormir con el rostro tapado”, aseguró. Sosa repitió, con énfasis, que la cámara y la luz están encendidas las 24 horas del día en El Altiplano.

“No hay puntos ciegos, sólo debajo de la cama de concreto, pero es un espacio muy reducido”, dijo Sosa

Información: Sin Embargo

Agencia: Sin Embargo
Fuente: Sin Embargo

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