Poker de Ases

31 May 2019

Sergio Lara

Otro niño genio en México 

Se llama Carlos Santamaría Díaz, apenas tiene 9 años de edad y toma clases dentro de la Facultad de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México, en donde cursa el Diplomado en Bioquímica y Biología Molecular para la Industria Farmacéutica.

En México, según el Centro de Atención al talento (CEDAT), existen aproximadamente 1 millón de niños prodigio, que equivale al 3% de la población infantil en el país. Carlos es parte de tal porcentaje.

A los 3 años de edad aprendió a leer, se puede decir que por curiosidad, por querer saber más; después, a los 5 años descubrió el Paladio, uno de los elementos de la Tabla Periódica, misma que aprendió en tan solo una semana. Sus ganas de seguir aprendiendo lo llevaron a empaparse de libros que después dejaría para seguir informándose desde el internet, hoy Carlos es un conocedor y fanático de Astronomía y Química.

Tal agilidad cognitiva lo llevó a tener problemas con los maestros en su escuela primaria, pues era un incomprendido, mientras que en la máxima casa de estudios de México, la UNAM, fue arropado después de una plática corta, sin necesidad de examen, sus habilidades eran demasiado notorias.

El CEDAT afirma que el 95% de los niños prodigio son diagnosticados de manera errónea, pues en el mayor de los casos se piensa que son niños hiperactivos o con déficit de atención, esto debido a que los maestros no están preparados para detectar a un genio.

Carlos es el alumno más joven de la universidad que le abrió las puertas en 1960 a José Mario Molina Pasquel y Henríquez, Premio Nobel de Química de 1995, su interés por el conocimiento lo llevó a que en diversas ocasiones le pidieran retirarse del salón donde tomaba clases con niños de su edad, le hablaban de temas que ya conocía, hoy tal característica lo ha llevado a un aula con personas mayores que él, pero con las mismas ganas de aprender.

Su talento no puede quedar en el olvido ni en el abandono, mucho menos en el exilio del conocimiento pues la niñez mexicana está dando dotes de grandeza.

Los otros genios incomprendidos:

1.- Luis Roberto Ramírez Alvares, a sus 11 años de edad poseía un Coeficiente Intelectual de 152 a 160 puntos, similar al de Albert Einstein, inventor de la teoría de la relatividad, de ahí que Luis Roberto sea nombrado el “Niño Einstein Mexicano”.

2.- Andrew Almazán Anaya. Tiene 18 años de edad, diagnosticado con el Déficit de Atención e Hiperactividad a los 4 años, al igual que sobrecapacidad. A los 6 años ya había leído a Shakespeare, detallaba el sistema óseo, además de tener una memoria fotográfica.

3.- Maximiliano Arellano. En el año 2006, contando con 6 años, se presentó como ponente en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma del Estado de México, los asistentes al evento tomaron a broma cuando el niño se coloca al frente, sin embargo en cuestión de minutos sus

prejuicios cambiaron, “Max” resultó ser un conocedor de las causas y consecuencias de la Osteoporosis.

4.- Paloma Noyola, a sus 12 años fue llamada la “Siguiente Steve Jobs” o la “Niña Jobs” por la revista Weird, esto debido a que obtuvo el primer lugar nacional en la prueba ENLACE. Su fama no sirvió de mucho, pues fue presa de medios de comunicación y actores políticos que se volvieron guardianes y demonios, pues al poco tiempo quedo en el olvido.

El problema no es ser diferente, el problema es que buscamos que todos sean iguales.

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