Poker de Ases

31 May 2019

Sergio Lara

PRI: o cambias, o te cambian. 

El partido que hoy gobierna México, no gobierna más en el Congreso de la Unión. Tras 20 meses de transito legislativo, donde el presidente señalaba la reforma para que diputados y senadores la aprobaban se acabó; hoy el PRI tiene, de nueva cuenta, una tarea en el Congreso, y es lograr que sus candidatos a diputados lleguen al curul para salvaguardar los últimos 3 años de Enrique Peña Nieto como representante del Ejecutivo Nacional. ¿Lo lograran?

Los resultados de la última encuesta realizada por Parametria – El Financiero colocan al PRI como la primera fuerza electoral del país, con 32 puntos de preferencia, tras ellos les sigue el PAN con 26 puntos, el tercer lugar es para el PRD con 13 puntos, mientras que el Verde Ecologista se coloca como la cuarta potencia con 11 puntos de preferencia electoral. ¿Es esto suficiente para que el PRI logre la victoria?

El diablo está en los detalles, ya que la misma encuesta nos revela que el 56% de la población desaprueba la forma en que Enrique Peña Nieto realiza su trabajo, por lo que pareciera que la suerte está echada, sin embargo, el propio gobierno tiene el futuro en sus manos.

Y no estamos hablando del futuro que se encapsula durante los meses de marzo a junio, donde la gestión será el motor principal de todos los partidos para llevar a sus candidatos al triunfo, sino del futuro que se avecina después de estas elecciones.

Si el PRI obtiene los triunfos necesarios, además de lo que pueda lograr el Verde Ecologista y Nueva Alianza por cuenta propia todo podría ser igual o mejor que antes, ya que renovando la relación de hermanos con el PVEM y el PANAL podría haber mejoras a las reformas antes aprobadas, siendo la Hacendaria la principal y primera en sufrir cambios, ya que la clase media, misma que sostiene al país, ha sido la más sacrificada.

Con las entidades federativas se tendría que trabajar más de cerca, siendo los Estados más vulnerables una prioridad, los fuertes tendrán que vérselas por si mismos de la mano de sus gobernadores, ya que el clima político así lo amerita, no es momento de aplaudirle al fuerte, si no de exigirle más, y ayudar al débil.

Por otro lado, el PRI no podrá jugársela, como el PAN pretende, con un Sistema Nacional Anticorrupción en sus últimos 3 años en la silla presidencial, pero si con una Secretaria de la Función Pública, creada el sexenio pasado, eficiente, además de funcionarios públicos y políticos más transparentes, ello como base ante los posibles ataques al gobierno en tal rubro.

No puede haber otro caso como el de Iguala, otra Casa Blanca, o aun peor, un “ya me canse” o “ya sé que no aplauden”.

En otras palabras, el PRI ya no puede jugársela con políticos de ocasión, pues han colocado al partido, nuevamente, en una novela. El PRI debe cosechar políticos de vocación, que no solo logren el triunfo electoral, sino que obtengan resultados favorables durante su mandato.

Si la sociedad ha aprendido a castigar con el voto, los partidos deben aprender a cambiar.

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