Alas de papel

07 Nov 2017

Beatriz Martinez

Querido México

Querido México:

No soy economista, política, socióloga, ni siquiera tengo aún la edad para ser legal en esta tierra, pero soy mexicana. Soy una mexicana que ha crecido viendo las injusticias, las diferencias sociales, las mentiras de nuestros representantes en diversas ocasiones y el llanto e impotencia de otros.

No mentiré, claro que pasé una etapa donde quizá era muy pequeña como para darme cuenta del valor que tienes, pero el día de hoy me duelen tanto tus errores y pérdidas, porque el día de hoy soy consciente de todo lo que has soportado y todo lo que podrías ser. Pero quiero decirte que ya me cansé, quizá llevo meses o hasta años cansada, querido México.

Aún recuerdo cuando cursaba la primaria y junto con mi papá vi una película acerca del asesinato de Luis Donaldo Colosio; creo que ahí comenzó todo, en ese momento empecé a preguntarme si realmente mi presidente era el gran y honesto hombre que yo veía en las noticias, si mi voto cuando tuviera 18 años realmente contaría, si aquellos que prometieron protegernos, representarnos y buscar lo mejor para nuestra nación realmente lo hacían.

Intenté creerte México, de verdad que lo hice, traté de buscar explicaciones a tus cambios, reformas y demás. Claro que no te diré que no has tomado medidas buenas, pero ninguna de ellas funcionará si tus funcionarios no logran ser honestos; si su motivación fuera trabajar por nosotros y no agregar más dinero a sus cuentas bancarias, las cosas podrían ser diferentes. ¿Pero que quieres que espere de un país donde los estudiantes en lugar de ser apoyados son asesinados? Ay, México, no conocí jamás a nuestros héroes patrios, pero estoy segura que tanta sangre no fue derramada para que hasta el día de hoy vivamos en este lugar tan corrupto, lleno de mentiras, dirigido por personas con intereses personales abrumadores y una sociedad llena de quejas, pero también de miedo a hablar porque claro, a quien esté en desacuerdo se le otorga un castigo.

Eres tan bello, tan rico, tan lleno de cultura, de gente que sale adelante con una sonrisa a trabajar, aunque quizá con su triste y pobre salario no le alcance para más que tortillas y frijoles. No me pareces justo México, no me parece justo que mientras un grupo privilegiado pueda darse lujos innecesarios, otros tengan que sufrir hambre, sin hogar o mueran a manos de negocios turbios que muchos de tus servidores públicos sustentan porque a final de cuentas, ¿qué importa que este tráfico cueste tantas vidas, si termina dándoles dinero?

¿Cómo quieres que tu pueblo pague más por su gasolina y todos los productos que son transportados cuando más de la mitad vive en la pobreza? Te juro que pienso que esta sería una buena medida si en realidad pudiéramos pagar por todo esto, si supiéramos que el dinero que estaremos pagando irá en realidad a beneficio nuestro y no será robado por otros. No te tenemos confianza México y me duele demasiado eso.

¿Cómo quieres que te tengamos esa confianza cuando personas que juran trabajar por nuestro bien roban, lavan dinero y tienen el descaro de dar agua en lugar del tratamiento que aseguraron brindar a niños con cáncer? Ya basta México, deja de cerrar tus ojos ante todos estos problemas, ¿no te das cuenta del daño que te estás haciendo a ti mismo y a todos nosotros?

¿Cómo quieres que tengamos la confianza de ir a estudiar por una mejor versión de nosotros mismos y de nuestra sociedad, por un mejor futuro para ti México, si al hacerlo corremos el riesgo de ser asesinados? Y no te culpo a ti por completo, sé que tú no eres responsable por las decisiones de un joven, pero quizá podrías poner más atención a tu educación, a la salud mental de tus jóvenes o a la seguridad en las instituciones. Podríamos todos y cada uno de nosotros dejar este pensamiento tan morboso que nos lleva a buscar el mal en lugar de ponernos en el lugar de aquellos a quienes esta catastrófica pérdida ha afectado.

Es culpa de cada uno de los más de 120 millones de mexicanos, porque si no eres parte de la solución, eres parte del problema, porque si prefieres voltear tu mirada y fingir que nada sucede estás siendo egoísta e insensible, porque si te burlas de aquellos que luchan por sus derechos e inclusive los tuyos eres un ignorante, porque si te conformas con las grandes y obvias mentiras de tantos gobernantes no sé cómo puedes dormir tranquilo a diario.

No México, no te tengas lástima, no digas ¨pobre de mí¨ y continúes como si nada, de eso no se trata. Se trata de darte cuenta de los errores y luchar por corregirlos. Porque a pesar de todo el daño que te han hecho, del gran desorden que hay, de todos nuestros errores, de tantas muertes olvidadas, de tanta sangre perdida en vano, de tantas lágrimas derramadas por familiares desaparecidos, de tantas mujeres asesinadas por el simple hecho de serlo, de tantos millones de pesos que no llegan a donde deberían y se quedan en cuentas millonarias, de tantas injusticias… A pesar de todo esto, yo sigo creyendo en ti. Somos más los que queremos un bien común, somos más los que estamos abajo así que no olvidemos que nosotros podemos derribar a aquellos que están arriba, porque sé que cada una de tus personas es tan fuerte, trabajadora, luchadora, acogedora que no es posible que simplemente nos demos por vencidos, porque día con día son más los que abren los ojos, porque tus novelas y tu fútbol ya no serán suficiente para tapar las grandes pérdidas y malas decisiones.

Ay México, te mereces tanto y has recibido tan poco, tus héroes pelearon por algo que hoy no tienes y tu pueblo no siempre se da cuenta de tu valor, pero te prometo, querido México bonito, que si puedo hacer algo por ti lo haré, sea pequeño o grande, porque quiero verte justo, triunfando y siendo el país que debes ser. No te diré que ¨no te preocupes¨, ¡claro que preocúpate! Sobran razones para preocuparse, para llorar y para querer gritar de la rabia, pero creo que cada vez más personas comparten este sentimiento y espero que pronto juntos podamos hacer un cambio por ti, porque por favor, no olvidemos jamás que México somos nosotros y esta carta va para cada uno, porque vives en un país lleno de tanta belleza y fortaleza que ha sido infravalorado por nosotros mismos. Ya me cansé de verte roto, México, aún no sé qué haré o qué piensen los demás, pero sé que hay más personas sintiendo este dolor por ti, que no se quedarán calladas, que se dan cuenta de la triste realidad en la que hoy vivimos. No olvides que la esperanza es lo último que se pierde, México, y yo aún tengo mis esperanzas y mis ganas de luchar por ti, por mí, por las futuras generaciones y por las pasadas, aquellas que han muerto por ti o en tus manos. Pero por favor ayúdame México, quítate la venda que no te protege, simplemente te hace ignorante.

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