Alas de papel

31 May 2019

Beatriz Martinez

SOBRE-PENSAR, PENSAR, PENSAR Y PENSAR.

Pasé las últimas, ¿dos semanas?, creo que han sido dos semanas las que he pasado pensando y pensando, preguntándome una y otra vez sobre qué podía escribir: nada me venía a mi cabeza y cuando por fin una luz parecía estar por encenderse mil preguntas que yo misma me hacía la apagaban, todo parecía no ser suficiente en algún aspecto y por lo tanto he pasado muchísimas más horas pensando que escribiendo.

Claramente este no es el único asunto que hace mi cabeza trabajar de este modo ni soy la única persona que se piensa un millón de veces cada cosa que pasa por su cabeza. ¡Es bastante exhaustivo y estresante, debo decir! Inclusive puedo sobre pensar acerca de sobre pensar. Aunque en algunas situaciones es de ayuda tener largos y profundos pensamientos acerca de ciertos temas, se vuelve algo cansado cuando llegas a sobre pensar cosas sencillas y del día-a-día.

Así que después de mucho pensar y pensar y pensar nuevamente sobre qué escribiría esta columna dije “¡La escribiré sobre cualquier cosa que me venga a la cabeza!” me pasé varias horas pensando y pensando nuevamente (sí, una vez más) porque justo cuando las necesitas las ideas desaparecen, no se pueden forzar. ¡Nada parecía venir nada! Hasta que decidí que el tema sería simple y sencillamente sobre-pensar.

No es un problema grande que vaya a hacer mi cabeza explotar (aunque de vez en cuando se sienta como si así será) pero sin duda alguna es algo con lo que me topo a diario: “¿Levanto la mano o no? ¿Voy por un vaso o no? ¿Le hablo o me sordeo (acto de ignorar la presencia de cierta persona o cierta situación, también se le llama ignorar)? ¿Me quejo o no? ¿Qué me pongo? ¿Qué siento? ¿Qué como?”.

Sobre-pensar es como el nombre de un fantasma que te seguirá en las decisiones más sencillas y en las más complicadas. Después de un rato he notado que realmente nos complicamos mucho más las cosas cuando las pensamos por tanto tiempo.

He pasado semanas y hasta meses pensando en si hacer algo o no y una vez que he decidido atreverme a hacerlo noto que sinceramente era algo bastante sencillo, nada tan malo puede suceder (al menos en situaciones o problemas de la vida diaria) y a final de cuentas sólo gasté horas y horas creándome peores escenarios de los posibles en mi mente, torturándome.

No tengo ni la menor idea de qué causa el sobre-pensar, he leído que quizá es medio o algo similar por el estilo aunque siendo 100% honesta lo último que quiero es ponerme a pensar en por qué pienso de más. ¡Lo

peor de todo este asunto es que al menos en mi caso parece no haber un intermedio! No puedo simplemente pensar por un momento y tomar mi decisión, no-oh, hay dos opciones: actuar por impulsos sin analizar en absoluto o pasar horas, días o semanas considerando distintas y casi siempre poco probables direcciones. No existe una escala de grises: blanco o negro. Sin más ni menos.

Puedo no ser el tipo de persona que hace deporte tan comprometidamente pero esto de sobre-pensar realmente llega a dejarme exhausta, cómo me gustaría callar mi cabeza por algunos momentos pero supongo que estoy bien con ello, no realmente, quizá, tal vez no, no lo sé, tendré que pensarlo.