Tuvo sexo con más de 10.000 hombres. En su libro reivindica el trabajo sexual

14 Dic 2017
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¿Por qué es importante ponerse en la piel de una trabajadora sexual?

Qué ha pasado. Se ha publicado The secret taboo. The ultimate insider’s guide to being financially successful escort, un libro de Gwyneth Montenegro que es exactamente lo que promete: un manual de management para trabajadoras sexuales, que parte de la experiencia personal de su autora. Un verdadero how to que se anuncia como una “guía paso a paso sobre cómo vender el cuerpo a cambio de dinero”. Algo que, en este caso, implica responder a una pregunta jugosa para el público: ¿qué quieren los puteros? Es decir, qué quieren los hombres en ese momento de libertad y poder que les confiere el dinero en esta modalidad de contrato sexual?

Quién. Gwyneth Montenegro es una ex-trabajadora sexual australiana que acaba de publicar su segundo libro. En 2014 lanzó 10.000 men and counting, en el que se servía de la ficción para relatar su experiencia; ahora ha optado por escribir un ensayo sobre las interioridades de la industria en el que habla extensamente de su trabajo y de cómo iniciarse en el mundo de la prostitución.

Desde cuándo. El manual es resultado de la experiencia acumulada durante más de 12 años trabajando como prostituta. Empezó siendo una adolescente, pero cuando descubrió el éxito que tenía como escort se decidió a tomar notas y llevar así la cuenta de todos los hombres con los que estaba. De ahí la llamativa cifra que Montenegro ha utilizado para anunciar su libro: más de 10.000 hombres diferentes.

De dónde sale la polémica. La publicación del libro reaviva una polémica muy antigua que divide el feminismo: ¿es el trabajo sexual intrínsecamente degradante para las mujeres? ¿un obrero no vende también su cuerpo? ¿Qué diferencia hay? ¿Por qué deberíamos abolir la prostitución y no la minería? En The secret taboo, la perspectiva está muy clara: se trata de un libro que aspira al empoderamiento de las mujeres, a su toma de consciencia sobre el hecho que su cuerpo es una herramienta de trabajo. Y aunque Montenegro no lo lleva tan lejos, es bueno recordar lo que señala Gabriela Wiener en un artículo sobre este tema.Existen miles de mujeres que han convertido a “la puta” es una identidad política: “que haya víctimas de trata no hace menos legítimos los reclamos por derechos de las putas en activo”.

Por qué es importante. Porque si queremos evitar la estigmatización y la invisibilización del trabajo sexual lo primero que debemos hacer es escuchar lo que tienen que decir las propias trabajadoras. Un ejemplo de este sesgo de perspectiva se puede encontrar en la campaña #holaputero, que el colectivo feminista Tomwanda Rebels lanzó esta semana. El objetivo de la denuncia era señalar al cliente para acabar con la violencia y el machismo implícitos en una industria que blanquea la esclavitud. Sin embargo, como se les ha criticado, en su denuncia las prostitutas solo aparecen como víctimas, sujetos pasivos de la violencia que se les ejerce (sean conscientes de ella o no). Por ello, libros como el de Gwyneth Montenegro nos recuerdan la importancia de ponernos en la piel de una trabajadora sexual: de entender sus razones, de cuestionarnos los prejuicios desde los que nos negamos a reconocer la prostitución como una profesión. Al fin y al cabo, el libro de Montenegro no debería ser nada excepcional: solo una guía más sobre cómo triunfar utilizando nuestro propio cuerpo.

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Fuente: PlayGround

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