Vuelven a nacer tras sufrir embolia y derrame cerebral

04 Dic 2017
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“Estoy bien. Nunca pensé estar así, esto me servirá para tener cuidado, tengo ganas de vivir y estar con mi familia, quiero seguir”, habló con dificultad, la señora Dora.

Para la señora Dora Cuéllar García y Víctor Zúñiga Ruíz, la discapacidad por enfermedad les cambió la vida, hoy ambos con dificultad afirman que volvieron a nacer después de que se recuperan de las secuelas de una embolia y un derrame cerebral.

De 52 años, el señor Zúñiga se desempeñaba dentro del ramo de la construcción en Houston, Texas, donde vivía con un hermano, mal comía y ya en una ocasión le habían detectado diabetes, pero sus familiares afirman que nunca fue metódico con sus medicamentos.

“Trabajaba demasiado y muy pesado de lunes a domingo, tenía presión alta, se la revisaba y nunca estaba normal y no tomaba medicamento y no se alimentaba correctamente y cuando lo hacía era en la calle, tomado soda y bebiendo porque lo relajaba”, dijo su esposa Olga Lydia Flores Elvira.

La responsabilidad lo obligaba a seguir trabajando, pues enviaba el dinero a sus familiares, sin considerar el peligro al que se exponía al no controlar la presión.

“Decía hasta que el cuerpo aguanta, y no aguantó más, el 23 de diciembre le dio un derrame cerebral, estuvo inconsciente, tenía sonda gástrica porque tenía un coágulo profundo en el cerebro y no era candidato a operación”, informó su hija.

Detalló que después de mantenerse tres semanas más en la Unión Americana, fue trasladado hasta la localidad y, sin la esperanza de una intervención quirúrgica, porque el galeno les comentó que podría quedar peor.

“No es posible operarlo, las secuelas fueron muchas, no nos entendía nada, su mirada era fija y no escuchaba de un lado, empezamos a darle terapia particular, encontramos Cerac y nos ha ayudado mucho en lo económico, estábamos muy estresados.

La actitud de Víctor había cambiado, estaba en la negación, no admitía estar limitado de su cuerpo y se enojaba, incluso no quería asistir a las terapias, conforme fue pasando el tiempo las contantes ejercicios dieron sus resultados y empezó a tener algo de movilidad.

“Era una persona enojada con él, con nosotros y la vida, después de ser una persona tan independiente estaba en la frustración total, hora que ve a sus compañeros se da cuenta que no es el único y va avanzando, de repente se pudo sentar, porque estaba suelto”, expresó su hija.

En abril, dio su primer paso con la pierna que no movía nada, luego la cabeza, no podían traerlo solo, necesitaban a cuatro personas, ahora que ya tiene algo de movimiento empieza a dar sus primeros pasos apoyado con un bastón.

Pero antes de salir, empezó a bailar, ante la mirada incrédula y alegre de su familia, porque si algo le gusta a Víctor es la música disco, captando la atención de otros pacientes que asisten a terapia.

Sus familiares comentaron que han sido meses muy difíciles, pero también de milagros, porque Víctor está avanzando, con pasitos cortos, cuando antes se caía y lo tenían que cargar con la ayuda de su hijo Osvaldo Zúñiga.

Toda la familia está involucrada con el avance de Víctor Zúñiga, manifestándole amor y cariño todos los días, algo fundamental para una persona con capacidades diferentes, una condición tal vez impensable para muchos.

Con dificultad Víctor Zúñiga Ruíz dice: “Volví a nacer, yo trabajaba mucho y tomaba cuando llegaba cansado, ahora nada, no dejen los medicamentos si los tienen que tomar, ya entendí”, para mover su cuerpo y hacer saber a todos que está vivo y en pie.

Para Dora Cuéllar García, ejercitarse con vigor en la caminadora algunas semanas antes era impensable, a sus 62 años y declarada hipertensa, no tenía el cuidado de tomar a la hora sus medicamentos.

Su hijo Miguel Ángel Santos Cuéllar afirmó que al no seguir un horario, aunado a los problemas que tenía, sufrió una embolia hace cuatro meses, dejándole secuelas serias.

“Tuvo un disgusto muy serio, quedó con la mitad del cuerpo sin poder moverse, la llevó al hospital pensando que no era nada serio, pero para mi sorpresa cuando supe el diagnóstico me sorprendí”, contó.

Manifestó que su recuperación ha sido muy rápida, gracias a la disposición de su madre, pero sólo en sus brazos existe aún algo de limitación en sus movimientos, pero antes ni agarrar un pasamanos podía.

La emoción le gana a Dora que en ningún momento dejó la caminadora, para llenarse de emoción y empezar a llorar, su hijo menor que en todo momento le manifestó su apoyo, le tomaba la mano y le acariciaba el cabello, para terminar acurrucado en su hombro.

“Le da pena cuando habla, porque no puede pronunciar bien las palabras, gracias a Dios su recuperación va muy bien, ella pone de su parte, antes el brazo se le caía todo, ahora se puede sostener”, explicó Miguel Ángel.

Con los cuidados de su hijo que se toma muy en serio que su madre esté bajo su cuidado cuando está, le checa la presión arterial para revisar que todo esté normal, además de recordarle que se tome sus medicamentos.

“Estoy bien. Nunca pensé estar así, esto me servirá para tener cuidado, tengo ganas de vivir y estar con mi familia, quiero seguir”, habló con dificultad, la señora Dora. La emoción es mucha, pero sin perder la esperanza en este nuevo renacer.

La lección para Víctor Zúñiga Ruíz y Dora Cuéllar García es dura, pero ahora ambos se recuperan con otros pacientes que por distintas causas asisten a sus terapias y viven una condición especial.

La inclusión es fundamental no sólo en el seno familiar, sino también en la sociedad, porque tener capacidades diferentes no quiere decir que sea por vejez o de nacimiento, Víctor y Dora, dos personas maduras, afirman que es como volver a nacer y vivir es algo que planean hacer.

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Fuente: El Mañana

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